El 22 de noviembre tuvo lugar la vigésima concentración ante el Valle de Cuelgamuros con la asistencia de unas 100 personas. Como en años anteriores, la concentración fue convocada por el Foro Social de la Sierra de Guadarrama, el Foro por la Memoria y La Comuna para exigir la verdadera resignificación de dicho lugar que contemple la desacralización de la basílica y la expulsión de la orden de los benedictinos, por ser una orden religiosa que ha amparado y mantenido el significado franquista del Valle, denunciando también las negociaciones del Gobierno español con el Vaticano que ha obviado estas reivindicaciones del movimiento memorialista por las que se lleva muchos años peleando.
Además, este año ha coincidido con el concurso internacional de ideas convocado por el Gobierno en el que ha ganado el proyecto La base y la Cruz que no plantea ninguna intervención en los edificios y la cruz, sino colocar unos paneles en las criptas para recordar que allí están enterradas unas 33.800 personas, muchas de ellas son republicanos que fueron trasladados a Cuelgamuros sin el conocimiento y el consentimiento de sus familias. En el jurado, presidido por Iñaqui Carnicero, secretario general de Agenda Urbana, Vivienda y Arquitectura, figuraba como asesor, un representante de la Iglesia católica, Daniel Alberto Escobar Portillo, antiguo miembro de la escolanía del Valle.

Por tanto, la Comuna y el resto de organizaciones convocantes, van a seguir exigiendo una resignificación antifascista y que se convierta en un lugar de memoria que explique convenientemente que ese lugar fue construido con trabajo esclavo de los presos políticos del franquismo y como mausoleo para el dictador Franco.
Tras la lectura de los manifiestos de las organizaciones convocantes y el canto de La Internacional, se dio fin a la concentración.
Reproducimos, a continuación, el manifiesto de La Comuna:
“Buenos días y gracias por acudir este año a la XX Concentración contra el franquismo en el Valle de Cuelgamuros.
Mucho hemos tenido que esperar para que se empiecen a dar algunos pasos en la denuncia de los crímenes contra la humanidad que perpetró la dictadura a lo largo de su historia. Ahora, cuando sentimos el aliento en el cuello de la extrema derecha, es cuando el gobierno central comienza a hacer algo.
El pasado 20 de noviembre se han cumplido 50 años desde la muerte de Franco, lo que no impidió que siguieran produciéndose asesinatos contra manifestantes antifascistas y demócratas por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y los grupos parapoliciales, que camparon a sus anchas amparados precisamente por las fuerzas represivas, la judicatura y las leyes que aprobaron.
Es agotador comprobar que los medios de comunicación declaren el 20N como un hito del cambio político. Sí, algo cambió, pero el continuismo en la administración, la judicatura, el ejército y las fuerzas represivas no se modificó ni un ápice.
Este Valle de Cuelgamuros es buena muestra de ese continuismo: solo el hecho de conseguir esta denominación sustituyendo al ignominoso nombre de “Valle de los Caídos” ya supuso un avance. Y de eso hace muy poco tiempo.
A lo largo de estos 20 años de reivindicaciones se han conseguido algunos avances, por ejemplo, con la Ley de Memoria Democrática aprobada en 2022, aunque esperábamos muchos más. La última jugada para que todo cambie, pero siga igual, es el acuerdo del gobierno con la Santa Sede que obliga a mantener una cruz que es la más simbólica de todas las que hay en el Estado para la exaltación del franquismo, así como el mantenimiento de la orden benedictina en la basílica que tampoco será desacralizada.
En cualquier país en los que se han resignificado espacios de memoria esto sería un esperpento. Y eso nos parece a nosotros y nosotras. Por eso consideramos que debemos seguir luchando para que la ciudadanía conozca dónde y cómo vivían los presos de los batallones de trabajo esclavo que lo construyeron, que no haya más intrusión de la Iglesia Católica; mostrar, dentro de todas y cada una de las capillas, dónde se depositaron los cuerpos de los luchadores antifranquistas traídos de forma clandestina de los cementerios del todo el país, sin conocimiento ni permiso de sus familiares y contar la verdadera historia de lo que fue el franquismo.
La propuesta de reforma del espacio y el concurso de ideas llevado a cabo por el gobierno desde el Ministerio de Vivienda, ha dado mayor importancia a la arquitectura que a la memoria del espacio. Y, entre el jurado, la mayor parte eran arquitectos, en lugar de historiadores, activistas u otros especialistas en memoria democrática. De ahí el resultado.
Desde La Comuna, asociación de presos y presas y represaliados y represaliadas por la dictadura franquismo seguimos inmersos en la interposición de querellas contra los victimarios de la represión de los últimos estertores del franquismo. Y también de la transición. Por ello, nuestro empeño en imputar a Rodolfo Martín Villa, alto cargo público de la dictadura franquista y de la transición, responsable de la represión con resultado de asesinatos o de centenares de heridos, como fue la masacre del 3 de marzo de Vitoria de 1976, la Semana Negra de Madrid de 1977, Sanfermines en 1978 y un largo etcétera.
En el momento actual este individuo sigue imputado en la querella argentina y también lo está en una causa abierta por una jueza de Elda (Alicante) como responsable último del asesinato del joven Teófilo del Valle, el 24 de febrero de 1976 a manos de un policía armada. Su declaración ante la juez ha sufrido retrasos, pero está prevista para dentro de unos meses. Allí nos veremos.
Por tanto, creemos que ante el auge fascista no podemos sino atacar desde todos los frentes posibles que tengamos a nuestro alcance: las instituciones o los juzgados y, por supuesto, la calle porque no nos vamos a rendir.
¡Por una resignificación antifascista y completa del Valle de Cuelgamuros!”
