El 25 de noviembre se celebró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, como en años anteriores, contra toda violencia racista y patriarcal y en contra de todas las formas de violencia que se ejercen sobre las mujeres. También se denunciaban los genocidios, en especial el que está sufriendo el pueblo palestino.
En Madrid, la numerosa manifestación partió de la calle Atocha hasta la plaza de Jacinto Benavente. El grupo de mujeres de La Comuna fue invitada a participar en la pancarta de cabecera, representada por nuestra compañera Nerea Fulgado. En el trayecto, además de las consignas habituales y el recuerdo de cada feminicidio, de cada vida segada por un sistema que “mira para otro lado”, como se dice en el manifiesto de la Comisión del 8M, se leyeron varios textos.

El texto relacionado con la lucha feminista y la memoria fue leído por nuestra compañera de La Comuna, Paz Romero, y decía así:
“En el día Internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres y, coincidiendo con el 50 aniversario de la muerte del dictador, no podemos olvidar la lucha de nuestras ancestras y la violencia ejercida sobre ellas, así como la utilización de su cuerpo como arma de guerra.
Queremos recordar a las mujeres que sufrieron una violencia específica, política y social, antes, durante y después del golpe fascista, porque debemos enfocar la memoria como una forma de resistencia. En su lucha en defensa de la libertad las mujeres sufrieron violaciones y torturas, fueron encarceladas, fusiladas, vejadas, rapadas, obligadas a ingerir aceite de ricino trás lo que eran paseadas desnudas, desposeídas de sus bienes, arrastradas a la mendicidad, obligadas al exilio, etc
Tampoco podemos olvidar la violencia institucional ejercida sobre ellas a lo largo de la dictadura, a través de instituciones sociosanitarias, religiosas y jurídicas entre las que se encuentran: preventorios e internados donde las niñas pobres eran maltratadas sistemáticamente, los centros del Patronato de protección a la mujer como elemento de control patriarcal , el robo de bebés o bien la aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes y posteriormente Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, a las disidencias sexuales, siendo perseguidas, encarceladas, maltratadas y violadas por funcionarios y presos
No podemos consentir que se continúe perpetuando la impunidad y el silencio. La violencia sufrida por las mujeres por el simple hecho de serlo se debe combatir como sociedad
¡Ni Un Paso Atrás contra la violencia hacia las mujeres!
¡Exigimos verdad, justicia y reparación para todas las mujeres que han sido víctimas de violencia!”.
La manifestación finalizó con la lectura del manifiesto de la Comisión del 8M.
