Adelina Pulido, nieta y sobrina de les víctimes, viaxó a Vigo esti 10 de marzu pa presentar el casu delantre del cónsul de l’Arxentina n’España

Un grupu de falanxistes llevó de so casa nel barriu d’El Puntíu (Muros) a Ramón Varela Carreño y a los sos fíos Jesús y Filiberto Varela Suárez. Yera un 24 d’ochobre de 1937, trés díes depués de cayer Asturies en manes de los sublevaos. Veníen a por dos fíos: Jesús, xornaleru de 29 años, secretariu en Muros de Juventudes Socialistas, y Filiberto, panaderu de 28 años, afiliáu al PSOE. Ramón, llabrador de 57 años, quixo acompañalos y dixéron-y que volviere pa casa, qu’ellos nun diben volver. Él dixo que nun diba dexar solos a los sos fíos. Nengún de los tres volvió. La muyer de Ramón, María Suárez Gutiérrez, estrozada, enfermó y morrió al poco. Los otros cuatro hermanos (Nicanor, Palmira, Aurora y Adelina) nunca supieron seguro ónde enterraron los sos cadabres. Fálase de la ponte de La Portiella, na carretera vieya de Sotu a Muros. Nicanor, amás, tuvo internáu nel campu de concentración de Candás.

El Tribunal Especial pa la represión de la masonería y el comunismu abrió sumarios nos años 50 tanto contra Aurora como contra Filiberto y Jesús. Nellos dizse que «por la actuación delictiva durante la dominación roja fueron ejecutados el padre y dos hermanos de la referida sujeta», «los tres desaparecieron en circunstancias especiales, por lo que se supone que les fue aplicado el bando de guerra», «sin que conste se celebrara Consejo de Guerra ni aparezca inscrita su defunción en el Registro Civil correpondiente». En resume, tratóse d’una desapaición forzada.

Adelina Pulido Varela

Adelina Pulido Varela, a los sos 81 años, decidióse a denunciar el casu al conocer la Querella Arxentina, la única causa xudicial abierta nel mundu pa investigar los crímenes del franquismu. Viaxó a Vigo esti vienres 10 de marzu pa poder presentar la denuncia delantre del cónsul arxentín. El so escritu a la xueza acaba con esta frase: «en la confianza de que la justicia argentina pueda llevar a cabo lo que la española niega sistemáticamente». D’esta manera, la denuncia d’Adelina súmase a la trentena d’elles yá presentaes dende Asturies.

Hai que recordar que la dictadura franquista investigó na conocida como Causa Xeneral tolos delitos cometíos en territoriu republicanu, un procesu d’investigación que duró décades, con tolos medios del Estáu, baxo la dirección de la Fiscalía del Tribunal Supremu, con fiscales delegaos en toles provincies, pa reconocer a les víctimes del bandu vencedor. Depués de más de 45 años de democracia, l’Estáu español nun fixo esi procesu coles víctimes republicanes sinón que-yos lu negaron, polo que los familiares de les víctimes tuvieron qu’acudir a Arxentina, Estáu más avanzáu en términos de memoria, verdá y xusticia.

La denuncia de tres asesinatos cometidos en Muros por las autoridades franquistas se suma a la Querella Argentina

Adelina Pulido, nieta y sobrina de las víctimas, viajó a Vigo el 10 de marzo pasado para presentar el caso ante el cónsul de Argentina en España

Un grupo de falangistas se llevó de su casa en el barrio de El Puntíu (Muros de Nalón) a Ramón Varela Carreño y a sus hijos Jesús y Filiberto Varela Suárez. Era un 24 de octubre de 1937, tres días después de caer Asturias en manos de los sublevados. Venían a por dos hijos: Jesús, jornalero de 29 años, secretario en Muros de Juventudes Socialistas, y Filiberto, panadero de 28 años, afiliado al PSOE. Ramón, labrador de 57 años, quiso acompañarlos y le dijeron que volviese para su casa, que ellos no volverían. Él dijo que no dejaría solos a sus hijos. Ninguno de los tres volvió. La esposa de Ramón, María Suárez Gutiérrez, destrozada, enfermó y falleció al poco. Los otros cuatro hermanos (Nicanor, Palmira, Aurora y Adelina) nunca supieron con seguridad dónde enterraron sus cadáveres. Se habla del puente de La Portiella, en la carretera antigua de Sotu a Muros. Nicanor, además, estuvo internado en el campo de concentración de Candás.

El Tribunal Especial para la represión de la masonería y el comunismo abrió sumarios en los años 50 tanto contra Aurora como contra Filiberto y Jesús. En ellos se dice que «por la actuación delictiva durante la dominación roja fueron ejecutados el padre y dos hermanos de la referida sujeta», «los tres desaparecieron en circunstancias especiales, por lo que se supone que les fue aplicado el bando de guerra», «sin que conste se celebrara Consejo de Guerra ni aparezca inscrita su defunción en el Registro Civil correpondiente». En resumen, se trató de una desaparición forzada.

Adelina Pulido Varela, a sus 81 años, se decidió a denunciar el caso al conocer la Querella Argentina, la única causa judicial abierta en el mundo para investigar los crímenes del franquismo. Viajó a Vigo el pasado viernes 10 de marzo para poder presentar denuncia ante el cónsul argentino. Su carta a la jueza acaba con esta frase: «en la confianza de que la justicia argentina pueda llevar a cabo lo que la española niega sistemáticamente». De esta forma, la denuncia de Adelina se suma a la treintena de ellas ya presentadas desde Asturias.

Hay que recordar que la dictadura franquista investigó en la conocida como Causa General todos los delitos cometidos en territorio republicano, un proceso de investigación que duró décadas, con todos los medios del Estado, bajo la dirección de la Fiscalía del Tribunal Supremo, con fiscales delegados en todas las provincias, para reconocer a las víctimas del bando vencedor. Después de más de 45 años de democracia, el Estado español no ha llevado a cabo ese proceso con las víctimas republicanas sino que se lo han negado, por lo que los familiares de las víctimas han tenido que acudir a Argentina, Estado más avanzado en términos de memoria, verdad y justicia.