Jesús Rodríguez momentos antes de entrar a la reunión con el relator espacial de la ONU / Manuela Bergerot
Jesús Rodríguez momentos antes de entrar a la reunión con el relator especial de la ONU / Manuela Bergerot

Madrid, 23.04.2014

Las personas que sufrimos represión en el Estado español, en el final de la Dictadura Franquista, por defender las libertades políticas y los derechos sociales, nos dirigimos a la Comunidad Internacional en demanda de apoyo para nuestros derechos como víctimas, derechos que, 38 años después de la muerte del dictador Franco, no hemos visto reconocidos en nuestro país.

Queremos verdad, justicia y reparación.

Queremos verdad. Se nos ha hecho desaparecer de la historia reciente de nuestro país porque reconocer nuestra existencia como víctimas significaba reconocer la existencia de los verdugos, muchos de ellos aún vivos y que han disfrutado de total impunidad hasta el día de hoy.

Policías al servicio de la dictadura, que practicaban de forma sistemática la tortura y, en ocasiones, el asesinato. Jueces al servicio de la dictadura, que aplicaban leyes injustas y dictaban duras sentencias de cárcel e, incluso, penas de muerte. Y ministros de los gobiernos franquistas, que sirvieron a la dictadura y ratificaron con su firma las sentencias de muerte. Queremos que se reconozca nuestra existencia como víctimas de una dictadura que negaba los derechos fundamentales a nuestro pueblo, víctimas que fuimos privados de libertad torturados y encarcelados simplemente por reclamar libertad y justicia social.

Queremos justicia. En los 77 años transcurridos desde el golpe de estado del general Franco no se ha abierto ni una sola investigación en España por los crímenes del franquismo. En los 35 años transcurridos desde la aprobación de la actual Constitución Democrática de nuestro país ni uno solo de los responsables de los crímenes contra la humanidad de la dictadura franquista, muchos de ellos aún vivos, ha sido investigado por la justicia española. Poco tiempo después de la muerte del dictador se aprobaron leyes (entre ellas la llamada “Ley de Amnistía” de 1977) que garantizaban la impunidad de los responsables de aquellos crímenes y que han actuado, en la práctica, como auténticas “Leyes de Punto Final”. Reclamamos la derogación de esas leyes y el final de la impunidad de los crímenes franquistas.

Como no hemos obtenido justicia en nuestro país hemos tenido que acudir a la justicia  internacional. Y nos hemos personado como querellantes, aportando nuestro testimonio documentado, en la causa abierta en Argentina en aplicación del principio de justicia universal por los crímenes contra la humanidad de la dictadura franquista.

El día 18 de septiembre de 2013, el Juzgado Criminal y Correccional Federal nº 1 de Buenos Aires, actuando en base al principio de justicia universal en la causa 4591/2010, con el nombre “N.N. s/genocidio”, conocida como “QUERELLA ARGENTINA POR LOS CRÍMENES DEL FRANQUISMO”, emitió un auto judicial, recogido en documento público, imputando por torturas a tres miembros de la Brigada Político-Social (la policía política del franquismo) y a un miembro de la Guardia Civil.

Dos de los imputados aún vivos, el ex-comisario de la Brigada Político-Social franquista Juan Antonio González Pacheco (alias “Billy El Niño”) y el ex-capitán de la Guardia Civil Jesús Muñecas Aguilar, han sido reclamados por la justicia argentina, mediante solicitud de extradición, al no cumplir el requerimiento que se les ha hecho para comparecer voluntariamente como imputados.

Puesto que el sistema judicial de nuestro país ha sido incapaz, hasta el día de hoy, de atender nuestras demandas de justicia, exigimos a los poderes ejecutivo y judicial del estado español el cumplimiento de la solicitud de extradición y la puesta inmediata de estos imputados a disposición de la justicia internacional.

Queremos reparación. En primer lugar, reparación moral: hasta el día de la fecha hemos sido considerados de forma oficial en nuestro país como delincuentes amnistiados mientras que los responsables de las graves violaciones de los derechos humanos de las que fuimos víctimas han vivido en total impunidad, disfrutando de todo tipo de derechos, honores e incluso condecoraciones por los servicios prestados. Reclamamos la anulación de las sentencias de los tribunales franquistas que practicaron la represión política y el reconocimiento expreso de nuestra condición de víctimas al tiempo que la exigencia de responsabilidades para los represores.

No fuimos delincuentes, fuimos víctimas. Los delincuentes fueron quienes practicaron la represión violando nuestros derechos humanos. Queremos que se establezca esta verdad, reivindicando nuestra dignidad de luchadores por la libertad y la justicia, que aún no ha sido reconocida de forma pública por la Democracia Española.

Y queremos, también, reparación material. El Estado Español no ha reconocido aún, de forma suficiente, los sacrificios de las personas que sufrieron la represión franquista por reivindicar los derechos y libertades fundamentales de nuestra Constitución. Reclamamos compensaciones justas para quienes lucharon por la libertad y la justicia. Muchos de ellos en situación precaria al final de su vida.

Con nuestra participación en la Causa abierta en Argentina por los crímenes contra la humanidad de la dictadura franquista buscamos el establecimiento de una verdad judicial que impida cualquier negacionismo futuro de los crímenes del franquismo, de la misma manera que los juicios de Nüremberg hicieron imposible la negación de los crímenes del nazismo.

Buscamos la justicia que se nos ha negado hasta hoy en España.

Y buscamos la reparación para quienes sufrimos la represión franquista porque, parafraseando a Miguel de Cervantes, arriesgamos la hacienda y la vida en defensa de la libertad y la justicia.

Es para todo ello por lo que reclamamos el apoyo de la Comunidad Internacional.

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