November 19, 2017

Actualidad:

Hablan los torturados por el franquismo

Periodismo Humano, Ruben Vega y Alejandro Zapico, 14.04.2014.

De forma similar a la violación, la tortura constituye un crimen estigmatizador que pesa sobre las víctimas, creando una situación de doble injusticia en la que a las vejaciones sufridas se añade el carácter vergonzante que puede llegar a tener para quienes la sufrieron. Cuando hechos tales suceden en el marco de una dictadura, la acción legal en busca de justicia para las víctimas y castigo para los torturadores resulta inviable. Pero incluso más allá de la pervivencia de un régimen dictatorial, del trauma que representa una experiencia de este tipo y del silencio a que frecuentemente da lugar se deriva la impunidad de los perpetradores, no ya en el plano judicial sino también en el social. De este modo, quienes han violado reiteradamente los derechos humanos pueden aparecer como probos servidores del Estado y eficientes funcionarios sin tacha, en tanto que sus víctimas arrastran, a menudo para el resto de sus vidas, la merma de autoestima y la ausencia de reconocimiento y de reparación.

Contrarrestar estos fenómenos requiere una labor de restitución de la verdad, documentando históricamente los hechos con el debido rigor, afirmando socialmente una memoria reparadora de la injusticia, reivindicando el sufrimiento de las víctimas y otorgándoles la palabra para que puedan hacer oír su voz. Si son portadores de un trauma acrecentado por el silencio y el olvido, cabe apelar al poder terapéutico de la palabra como medio de superación. Y, al mismo tiempo, realizar socialmente un ejercicio de higiene democrática.

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