El torturador González Pacheco ha escapado, una vez más, de la justicia. Algo que llevaba haciendo desde hacía mucho tiempo. Toda su vida fue así: solo fue valiente delante de las víctimas indefensas a las que torturaba con total impunidad en compañía de sus compinches de la Brigada de Información Social. Asumió la representación pública de todos ellos, pero solo para presumir de sus hazañas y nunca para dar la cara cuando fue requerido por la justicia. La justicia argentina, porque siempre disfrutó de la protección de los tribunales y todos los poderes del estado español.

Ha representado con su muerte la misma escena que vimos nosotros un día de abril de 2014 en la puerta de la Audiencia Nacional: un canalla que huía una vez más de la justicia y de sus víctimas, que le veíamos escapar en una moto embozado para que no le viésemos la cara, protegido una vez más por los poderes de esta democracia española que ha sido incapaz de darnos a sus víctimas uno de los derechos humanos más fundamentales: el derecho a la justicia.

Quedará en la memoria la vergüenza de su vida y de nuestra democracia que le protegió, pero también nuestra lucha por conseguir verdad, justicia y reparación para todas las víctimas del franquismo. Esperamos que nuestra sociedad nos acompañe en la lucha por estos derechos que nuestro estado siempre nos negó.

Jesús Rodríguez Barrio

miembro de la Comuna.