El pasado 4 de febrero, varios cientos de personas se concentraron ante la Puerta del Sol de Madrid ante el edificio de la Real Casa de Correos que fue sede de la Dirección General de Seguridad (DGS) del franquismo, y de su policía política. Un lugar de represión y tortura contra todas las personas que se enfrentaron a la dictadura y también contra las personas LGTBIQ+ y las mujeres que ejercían la prostitución, por ejemplo. La DGS era el centro desde donde se coordinaba toda la represión policial del franquismo.

En la concentración tomaron la palabra unas 22 personas que habían sido detenidas y habían sufrido torturas en los despachos de la DGS, dando su estremecedor testimonio. También intervinieron el joven profesor Ricardo Muñoz, el historiador Pablo Alcántara, que ha escrito un libro sobre la DGS y Antonia Jover, compañera de L’Associació Catalana de Persones Ex-preses Polítiques del Franquisme que nos dirigió unas emotivas palabras de apoyo y de recuerdo de la represión que sufrieron muchas mujeres por ayudar a las presas y presos políticos.
Al final se intentó colocar una pegatina con las palabras que deberían significar este edificio. No fue posible porque la Policía Nacional lo impidió.
Esta concentración exige que el edificio de la DGS sea declarado lugar de memoria y pueda ser visitado, tal y como lo solicitaron las organizaciones convocantes en abril de 2023 y que “caducó” en agosto de 2024, según la Secretaría de Estado de Memoria Democrática que, sin embargo, tras un concentración de las organizaciones memorialistas ante su sede, inició el trámite de oficio.
El el Comunicado que se leyó al final del acto se decía también que:
“El argumento que utilizan [el gobierno de la Comunidad de Madrid, del PP] de ‘proteger y preservar la neutralidad, la pluralidad, la concordia, el respeto a la verdad y a la historia’ no puede ser más falaz e insostenible, alineado con el negacionismo y el revisionismo más despreciable, puesto que pretender negar y esconder que este edifico fue el centro más importante de represión de la dictadura franquista, es muestra de una profunda bajeza moral y de mediocridad intelectual”.
Seguiremos luchando por que este edificio sea resignificado y sirva para que las nuevas generaciones conozcan la historia.

