Hoy es un día triste para todas las personas dignas de este mundo. Se nos ha ido una de las más grandes, Norita Cortiñas, luchadora infatigable por los derechos humanos, la verdad, la justicia y la reparación y contra la dictadura argentina. Nora, Norita, era una de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo, esas mujeres que tuvieron el inmenso coraje de enfrentarse a una de las dictaduras más sanguinarias conocidas para averiguar el paradero de sus hijas e hijas, de sus nietos y nietas, secuestrados y torturados por los militares golpistas en cientos de lugares clandestinos y hechos desaparecer –se contabilizan hasta 30.000 personas–, en los «vuelos de la muerte», como pudo suceder con su hijo, Carlos Gustavo, detenido y desaparecido desde el 15 de abril de 1977.
En la ronda de Plaza de Mayo, Norita recibió la visita a diferentes delegaciones de CEAQUA que habían viajado a Buenos Aires para testimoniar o llevar informes a la querella argentina, en esta última ocasión, en marzo pasado, no pudo ser porque su salud le impedía estar presente. No obstante, la delegación le hizo llegar, como siempre, su apoyo, admiración y cariño.
Norita estuvo en España en el 2014 y acudió a la Audiencia nacional donde se dirimía la orden de extradición de la jueza Servini contra el torturador Antonio González Pacheco, Billy el Niño. Volvió en marzo de 2019, acudiendo a un acto feminista en Bellas Artes y a la manifestación de 8M en primera fila y, junto con varios eurodiputados, a ver en persona el horror del mausoleo del dictador Franco en el Valle de Cuelgamuros.
Precisamente, con motivo de ese viaje, nuestro comunero Jesús Rodríguez Barrio, escribió un texto sobre ella que se publicó en el blog «Verdad, Justicia, Reparación» del periódico Público.es el 9 de marzo de 2019.
Os dejamos ese entrañable texto y fotos de Norita.



La Dignidad Humana
Dedicado a Nora Cortiñas, y a todas las mujeres que hacen que el mundo sea mejor
Por Jesús Rodríguez Barrio, miembro de La Comuna.
Querida Nora: Te recuerdo un día de abril del año 2014 en la Audiencia Nacional, sentada a nuestro lado junto al compañero Carlos Slepoy, viendo cómo el fiscal actuaba de abogado defensor y como los jueces amparaban al torturador Antonio González Pacheco (Billy El Niño). Esa justicia que nos impedía ver su cara para protegerle, y que más tarde sentenció que aquel había sido un caso prescrito, aislado y con muy pocas víctimas. Que nunca podría ser considerado como un caso de justicia universal. Justicia indigna, la que durante tantos años se ha negado en España a las víctimas de crímenes de lesa humanidad.
Este día 8 de marzo has estado otra vez en Madrid, junto a los cientos de miles de personas que nos hemos manifestado en defensa de los derechos fundamentales de las mujeres. Un torrente luminoso de color violeta que ha recorrido este viernes las calles de Madrid.
Tú has sido siempre un ejemplo de dignidad humana. La dignidad en defensa de la justicia, la que ampara a las víctimas contra los verdugos, la que protege a la persona humana, la que nos reconcilia con la humanidad.
Tu presencia entre nosotros ha sido, una vez más, un rayo de luz. Como la noticia que hemos recibido hace dos días: por primera vez la justicia española ampara a una víctima y admite a trámite su denuncia contra el más famoso de todos los torturadores de nuestro país.
Tal vez no sea casualidad que sea, precisamente, una mujer, la primera persona del ámbito de la justicia de nuestro país que ha levantado la cabeza y ha tenido la dignidad de escuchar a la víctima de un crimen de lesa humanidad.
Mujeres con dignidad: como tú, Nora.
Mujeres valientes, que hacéis que el mundo sea mejor.



