Este año, en los actos sobre el 50 aniversario de la matanza del 3 de marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz, La Comuna se dejó ver, y mucho, cuando Ángela Gutiérrez (Topi) y Mely de la Cruz portaban una pancarta que, en todo momento, llevaban de un cortejo a otro con las siglas de nuestra asociación. Yo, Javier Maestro (el Sueco), el tercer integrante, hacía de “reportero”. Pues bien, llegamos a Gasteiz el día 2 de marzo sabiendo que íbamos a participar en una movilización masiva, histórica, jamás vista allí, salvo la del 5 de marzo de 1976, cuando salió a la calle nada menos que el 70% de los habitantes de Gasteiz, algo impensable hasta entonces. Además, nos indicaron que unos días más tarde, sobre el 15 de marzo, estaba prevista una huelga general en solidaridad con obreros despedidos de varias empresas, aunque entonces nadie sabía a ciencia cierta si iba a salir adelante debido a las divisiones políticas y sindicales. Sin embargo, salió adelante y fue masivamente secundada. De nuevo, la clase trabajadora de Euskadi puso entonces, una vez más, de manifiesto una envidiable conciencia y solidaridad de clase. Todos estaban convencidos de que sólo la lucha paga, antes y ahora.

La jornada del 3 de marzo de 2026 transcurrió sin incidentes reseñables en una ciudad blindada por la policía, mientras un dron y un helicóptero sobrevolaban y vigilaban constantemente a las multitudes, en su mayoría muy jóvenes que de vez en cuando gritaban “policía asesina”. Los cortejos de jóvenes fueron algo que nos sorprendió mucho. Supimos que el Gazte Bloke, afin a EH Bildu, aglutinó a la mayoría de los jóvenes, mientras que el más ruidoso fue un gran cortejo de banderas rojas y pancartas de IAS (antiguo Ikasle Abertzaleak) y GKS que coreaban consignas socialistas. Tanto Topi como Mely sorprendieron a todos los jóvenes y mayores cuando supieron quienes éramos y agradecían de todo corazón nuestra solidaridad con su memoria. Nuestra pancarta estuvo bien visible durante la ofrenda floral en el monolito que se colocó clandestinamente en 1984, justo en el lugar donde cayó muerto uno de los cinco asesinados, enfrente de la iglesia de San Francisco en Zaramaga. Detrás nuestro estaba una joven pareja que, de nuevo gracias a Topi y Mely, se interesó por La Comuna. Supimos entonces que trabajaban para El Diario y de hecho citaron nuestra presencia y solidaridad al día siguiente en las páginas del periódico. Todo esto ocurría por la mañana.
Por la tarde nos situamos junto a miles de personas que aplaudieron de forma atronadora el paso de una comitiva de trabajadores y familiares que partió en silencio hacia la iglesia de San Miguel y de allí a la plaza de la Virgen Blanca, acompañada siempre por irrintzis y gritos de “Herriak ez du barkatuko” (El pueblo no perdonará). Impresionante. Todavía se pide que el Estado se haga responsable de la matanza hace 50 años cuando gobernaba Arias Navarro y Fraga Iribarne. Todavía se espera que la impunidad del franquismo desaparezca.
Por entonces la plaza estaba llena a rebosar y, acompañados siempre de las imágenes de los cinco trabajadores asesinados en 1976, desde una pantalla gigantesca se reproducían las retransmisiones de entonces de la policía. Después, con imágenes en blanco y negro, se visionaron los funerales de 1976, seguidos de “Campanades a morts” de Lluis Llach y un aurresku que un dantzari interpretó sobre un arcón que simulaba un féretro. Tras múltiples intervenciones institucionales y de personas de la cultura se entonó la Internacional en euskera, así como el Eusko gudariak y un himno transfeminista. A muchas personas, visiblemente emocionadas, les saltaban las lagrimas.
Desde La Comuna gritaremos siempre: NO OS OLVIDAMOS: JUSTICIA, VERDAD, REPARACIÓN Y NO REPETICIÓN.

(Crónica de Javier Maestro)