Siempre hemos defendido que uno de nuestros objetivos es romper el candado del Régimen heredado de la Transición, el Régimen del 78, e impulsar un debate social amplio que nos permita discutir a fondo, en el seno de nuestro pueblo, sobre nuestra organización política, económica y territorial, sin las censuras y los miedos que en su momento impusieron el franquismo y los poderes fácticos.

Respecto a nuestro pasado reciente esto se traduce en un cuestionamiento del modelo español de impunidad, un modelo que engloba algunos de los pactos de entonces (olvido, silencio) y que se asienta sobre todo en la equiparación, en la «reconciliación» entendida como ideología de Estado y, por tanto, en un relato histórico oficial que se basa en la falsa interpretación de que la Guerra Civil fue una lucha fratricida de dos bandos que perdieron la cabeza y que, consecuentemente, poseen la misma responsabilidad en lo que pasó en este país desde el golpe de Estado de julio de 1936. Una interpretación, el «todos fuimos culpables», que es todavía la interpretación oficial en España, y que no reconoce que mientras que unos lucharon para defender valores fascistas (o, cuando menos, autoritarios y dictatoriales), otros lucharon por defender valores democráticos y por la justicia social. Equiparar ambos bandos de la guerra y, asimismo, equiparar al antifranquismo y a los defensores de una de las dictaduras más brutales de la Europa del siglo xx (el franquismo), y hacerlo en nombre de un Estado democrático (!), está en el origen de este cuestionamiento necesario de nuestro modelo de impunidad si queremos avanzar en la salud cívica, democrática y ética de nuestro país. Porque, en definitiva, de lo que hablamos y hacia lo que queremos avanzar en Unidos Podemos es hacia la profundización democrática de España.

Hoy, 28 de junio de 2017, mientras tiene lugar una «sesión solemne» en el Congreso de los Diputados a propósito del cuarenta aniversario de la celebración de las primeras elecciones tras la dictadura, y sin pretender negar los aciertos y los méritos en la Transición de algunas élites provenientes del franquismo, nosotros reconocemos, reivindicamos y nos sentimos herederos de las actitudes y de los proyectos de quienes lucharon para acabar con la dictadura. Por eso, queremos dedicar este aniversario a los luchadores y las luchadoras por la democracia en nuestro país: el antifranquismo en su conjunto, hoy representados por víctimas de Antonio González Pacheco («Billy el Niño»), uno de los mayores y más siniestros torturadores de la dictadura; por familiares de las víctimas del 3 de marzo de 1976 en Vitoria, un brutal episodio de represión de las clases populares y trabajadoras que tuvo lugar cuando Manuel Fraga Iribarne era ministro de la Gobernación (Interior) y Rodolfo Martín Villa ocupaba la cartera de Relaciones Sindicales; y por algunos impulsores de la denominada «querella argentina» que pretende juzgar a los (hasta ahora impunes) criminales de lesa humanidad de la dictadura franquista.

A diferencia de lo que todos los Gobiernos durante la democracia han hecho hasta ahora, nosotros rechazamos las equiparaciones carentes de toda ética y reconocemos a los resistentes y a los luchadores frente a la dictadura. Por ello, abogamos por que desde el Estado se fomente la construcción de una memoria plural, colectiva y democrática de la historia de nuestro país, como punto de partida hacia una sociedad más democrática, más digna, más justa y con memoria.

Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea
Miércoles, 28 de junio de 2017