November 19, 2017

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Carabanchel: un centro por la memoria Contra la represión de ayer y de hoy

Manifiesto

Entre 1940 y 1944, más de 1000 presos políticos recluidos en Santa Rita hacían cotidianamente el recorrido que hoy hemos repetido, y construyeron en estos terrenos el recinto carcelario que sería el emblema de la represión franquista, la cárcel de Carabanchel. Lo hicieron en condiciones similares al trabajo esclavo, sin las mínimas normas de seguridad y con el único pago de la comida que les permitía seguir trabajando.

Durante años aquellos muros fueron testigos de la saña y la crueldad con la que el régimen militar fascista persiguió a quienes se resistieron a él, luchando por la libertad y la democracia, reivindicando una sociedad mejor, más libre y más justa. Pero también aquí se reprimió a homosexuales, a otros condenados por la ley de vagos y maleantes y, en general, a quienes no comulgaban con aquella España de cuartel y sacristía, construida sobre la opresión y explotación de los sectores más débiles de la sociedad.

En aquel recinto se desarrolló una constante lucha de resistencia y supervivencia: huelgas de hambre, motines, celdas de castigo, torturas, aislamiento y todo tipo de sanciones. Aquí funcionó el garrote vil, de aquí salieron a lo largo de su historia para ser asesinados personas como Cristino García en 1946, Julián Grimau en 1963 o José Humberto, Ramón y José Luis en 1975, los últimos fusilados por un dictador moribundo y aquí, en 1978, Agustín Rueda fue torturado por los carceleros hasta su muerte.

Pero, por encima de aquella represión feroz, entre estos muros se construyeron también los más fuertes lazos de compañerismo y apoyo mutuo entre los reclusos y en particular entre las reclusas, que sufrieron unas condiciones de cautiverio especialmente crueles. Además, año tras año y día a día, las familias y amistades de la gente presa, fundamentalmente las mujeres, escribieron aquí la más bella página de la solidaridad, que hizo posible la resistencia y multiplicó la exigencia de Amnistía, hasta convertirla en la reivindicación que terminó resumiendo la lucha contra la dictadura.

Por fin, en 1998, tras 55 años de funcionamiento, la cárcel de Carabanchel fue cerrada y abandonada por los sucesivos gobiernos que permitieron su saqueo sistemático durante diez años. Su proyecto, en plena fiebre del ladrillo, era especular con este suelo para terminar construyendo más y más pisos. Contra esos planes, ya desde 1995 el movimiento vecinal lleva luchando por la utilización de los terrenos para cubrir sus graves carencias dotacionales. Se plantea la construcción de un hospital, de zonas verdes, de centros sociales y educacionales… y además, demostrando que este pueblo no pierde su memoria, la propuesta vecinal incluía la conservación de una parte del recinto, el panóptico con su cúpula característica, como Centro de la Memoria de la lucha contra el franquismo.

Pero en octubre de 2008, Alfredo Pérez Rubalcaba, oficiando de ministro del interior del gobierno del PSOE, mandaba demoler la cárcel, con nocturnidad y alevosía, empezando por su característica cúpula, tratando con ello de enterrar, de nuevo, la memoria de la represión y la lucha antifranquista. Sólo quedó en pié el antiguo Hospital Penitenciario para cubrir funciones de Centro de Internamiento de Extranjeros, eufemismo con el que intenta disimularse a una auténtica cárcel que, saltándose los más elementales derechos, priva de libertad a unos seres humanos, porque les faltan los papeles que ese mismo gobierno se niega a otorgarles.

Seis años después, volvemos a este inmenso solar que se ha convertido en un páramo abandonado, en detrimento de los equipamientos vecinales necesarios y de la propia memoria histórica. Junto a este infame centro de reclusión, seguimos denunciando la insensibilidad del actual gobierno del PP hacia los derechos humanos y las reivindicaciones sociales de la ciudadanía y volvemos a reivindicar la memoria de todas nuestras luchas, pasadas y presentes.

Hoy también estamos aquí para reivindicar el cierre inmediato del CIE de Aluche, para que sean reconocidos plenos derechos a las personas aquí detenidas y al conjunto de migrantes.

Y para que en este edificio, antiguo hospital penitenciario y única construcción que han dejado en pie de la antigua cárcel de Carabanchel, se construya el Centro por la Memoria de la lucha contra el franquismo y de la represión que este régimen ejecutó.

Con todo ello queremos honrar la memoria de quienes lucharon por recuperar la libertad y la justicia social, y lo hacemos reivindicando el derecho a la justicia de todas las víctimas del franquismo: de quienes fueron detenidos, torturados y encarcelados; de las personas que fueron asesinadas y cuyos cuerpos yacen en fosas comunes, 38 años después de la muerte del dictador; de las madres y familias a las que robaron sus hijas e hijos; de las gentes condenadas al trabajo esclavo, el exilio o la deportación; de las niñas y niños maltratados en preventorios y reformatorios. Justicia que obliga a la derogación de la Ley de Amnistía y la anulación de los juicios perpetrados por los tribunales de represión franquista en aplicación de leyes fascistas.

Decir que se construyó la reconciliación sobre el olvido y un perdón, que ningún criminal franquista ha pedido, es una farsa y una nueva agresión. Para cerrar las heridas hay que empezar por garantizar a las víctimas todos los derechos establecidos por la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, según los principios de Verdad, Justicia y Reparación. Para ello se deben determinar las responsabilidades de los crímenes de la dictadura y juzgar a sus autores. Sólo así es posible recuperar la verdad y reparar en lo posible el daño y el dolor causados.

En ese camino estamos, porque somos nosotros y nosotras quienes, para vergüenza de los sucesivos gobiernos, estamos abriendo las fosas y recuperando los restos de las víctimas del fascismo; quienes organizamos en todo el Estado actos de denuncia de aquella ignominia y de su encubrimiento por unos poderes que son sus herederos; quienes mantenemos la lucha contra la impunidad del franquismo con movilizaciones como la convocada todos los jueves en la Puerta del Sol; quienes, por encima de todas las triquiñuelas jurídicas, seguimos hoy reivindicando nuestro derecho inalienable a la Justicia, recogido hoy en la querella 4591/2010 presentada en Argentina “Por genocidio y/o los crímenes de lesa humanidad cometidos en España por la dictadura franquista”. Querella que es un proceso vivo y, haga lo que haga el gobierno de turno, logrará que aquellos crímenes sean juzgados en Argentina y en el Estado español.

Compañeras y compañeros sigamos por ese camino, porque el mejor homenaje que podemos hacer hoy a quienes combatieron por la libertad y la justicia social, es seguir su ejemplo y continuar su lucha.

VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN

 

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