Hablan los torturados por el franquismo

Periodismo Humano, Ruben Vega y Alejandro Zapico, 14.04.2014.

De forma similar a la violación, la tortura constituye un crimen estigmatizador que pesa sobre las víctimas, creando una situación de doble injusticia en la que a las vejaciones sufridas se añade el carácter vergonzante que puede llegar a tener para quienes la sufrieron. Cuando hechos tales suceden en el marco de una dictadura, la acción legal en busca de justicia para las víctimas y castigo para los torturadores resulta inviable. Pero incluso más allá de la pervivencia de un régimen dictatorial, del trauma que representa una experiencia de este tipo y del silencio a que frecuentemente da lugar se deriva la impunidad de los perpetradores, no ya en el plano judicial sino también en el social. De este modo, quienes han violado reiteradamente los derechos humanos pueden aparecer como probos servidores del Estado y eficientes funcionarios sin tacha, en tanto que sus víctimas arrastran, a menudo para el resto de sus vidas, la merma de autoestima y la ausencia de reconocimiento y de reparación.

Contrarrestar estos fenómenos requiere una labor de restitución de la verdad, documentando históricamente los hechos con el debido rigor, afirmando socialmente una memoria reparadora de la injusticia, reivindicando el sufrimiento de las víctimas y otorgándoles la palabra para que puedan hacer oír su voz. Si son portadores de un trauma acrecentado por el silencio y el olvido, cabe apelar al poder terapéutico de la palabra como medio de superación. Y, al mismo tiempo, realizar socialmente un ejercicio de higiene democrática.

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Una ficha deportiva permite conocer el rostro actual de González Pacheco

La Audiencia Nacional impidió que se tomaran imágenes que identificaran al policía jubilado en la vista de extradición a Argentina.

Juan Antonio Gonzalez Pacheco

eldiario.es, 15.04.2014

Una ficha federativa de atletismo ha permitido desvelar la imagen actual de Juan Antonio González Pacheco, el policía conocido como Billy el Niño, del que una jueza argentina reclama su extradición por un caso de torturas en el franquismo. La agencia Colpisa ha encontrado la ficha de González Pacheco de la temporada pasada en la categoría de veteranos.

La Audiencia Nacional concedió al policía jubilado, de 67 años, el privilegio de proteger su rostro. La presidenta de la Sección Segunda de la Sala Penal de la Audiencia emitió un auto que prohibía tomar imágenes de su rostro en su comparecencia en la vista de extradición. Pacheco salió de la Audiencia con un casco de motorista puesto.

El fiscal se opuso en la vista a la entrega de Billy el Niño a Argentina, pero planteó la posibilidad de que sea la Justicia española la que investigue las torturas cometidas por agentes de seguridad durante el franquismo.

El fiscal consideró que estos hechos se pueden investigar donde se han producido y planteó que se ofrezca al país demandante denunciar los hechos ante los tribunales españoles al menos para que las víctimas puedan ser oídas.

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Blanco Chivite: “La guerra social ha existido siempre pero uno de los bandos a veces se duerme”

Manuel Blanco Chivite

El histórico militante antifranquista publica ‘Fuera del rebaño no hay salvación’, una obra que el autor califica de “panfleto estético” y que recoge imágenes de grafitis callejeros combinados con reflexiones, cuentos y experiencias del ex militante del FRAP.

Alejandro Torrús, Diario Público, 12.04.2014

Manuel Blanco Chivite fue condenado a muerte el 12 de septiembre de 1975 en consejo de guerra acusado de pertenecer al FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota). Tenía entonces 30 años y la fiscalía le acusaba de haber participado de manera indirecta en el asesinato del policía Lucio Rodríguez. Horas antes de ser ejecutado su abogado le comunicó que el Consejo de Ministros le había conmutado su pena de muerte por 30 años de prisión. “¿Qué pasa con los demás?”, preguntó́ de inmediato. Los también integrantes del FRAP Ramón García Sanz, José Luis Sánchez Bravo y José Humberto Baena serían ejecutados junto a los miembros de ETA Ángel Otaegi y Juan Paredes, Txiki, el 27 de septiembre de 1975. Serían los últimos cinco asesinatos de la dictadura.

Ahora, casi 39 años después de aquel momento, Manuel Blanco Chivite, periodista de carrera, dirige la pequeña editorial El Garaje, que acaba de lanzar su nueva colección de libros Texto Imágen (TIM). La obra que inaugura esta colección es Fuera del rebaño no hay salvación, un libro que firma el propio Chivite y que califica como un “panfleto estético”. “La obra es una crítica al rebaño y una apología de los que se sitúan fuera de él. En términos generales, el concepto de rebaño es el concepto de una sociedad degradada, la sociedad que dimite de sus propias responsabilidades, de hacerse cargo de su destino y que trata de demonizar a los que se sitúan fuera del rebaño”, avanza el autor.

En la obra se habla de guerra social, de lucha, de confrontación, de subversión… ¿Tiene usted la opinión o la sensación de que vivimos en una guerra continua?

Claro que vivimos en una guerra continua donde, además, no siempre hay dos combatientes. Es como lo que dice Warren Buffet, el millonario que decía que su clase estaba ganando la lucha de clases. La guerra social ha existido siempre lo que ocurre es que hay temporadas donde uno de los bandos vive dulcemente sometido y plácidamente dormido. En la última etapa, tras la II Guerra Mundial, el papá Estado ha concedido o le hemos arrancado determinados derechos para los sectores populares. Había una especie de pacto. Estos pactos son los que hoy, los propios dueños del Estado, es decir, el capital financiero, ha decidido acabar con ellos. No se trata de decirle a los dueños del Estado que lo hagan mejor, se trata de combatir para que se vayan y arrebatarles su poder.

¿El campo de batalla de esta guerra social que describes es la conciencia de los ciudadanos?

La lucha por la conquista de las conciencias es clave y es importantísima. La religión católica, por ejemplo, lo aprendió muy rápido: conquistar la conciencia de una persona es conquistar su vida y tenerlo en la palma de la mano. De ahí surge el rebaño, de cuando uno tiene sometida su conciencia a los posicionamientos e ideas de otros, que además son sus enemigos. Fíjate que la religión católica tiene hasta sus destacamentos de pobres profesionalizados: los sacerdotes, curas o religiosos que se han especializado en la conquista de la conciencia de los pobres. Cuando se consigue someter la conciencia puedes hacer lo que quieras con el pueblo y ese es uno de los problemas vitales hoy día.

¿La principal manifestación de la conquista de la conciencia de una clase social sobre otra es la no identificación del enemigo y del amigo?

Quien te domina la conciencia te marca y te dicta quien es tu enemigo y tu amigo. ¿Cómo? Simplificando mucho, lo hace dando la vuelta a la situación. Te dicta que tu amigo es tu enemigo y que tu potencial amigo es tu enemigo y que tu enemigo es tu amigo. El dominador es tu enemigo, sin embargo, trata de presentarse en tu mente como tu amigo.

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Presentación del libro de Manuel Blanco Chivite “Fuera del rebaño no hay salvación”

Hoy viernes 11 de Abril a las 19.30h en “La Marabuna” Calle Torrecilla del Leal, 32, Lavapiés, Madrid.

Con FUERA DEL REBAÑO NO HAY SALVACIÓN, El Garaje Ediciones inaugura su nueva colección Texto Imágen (TIM). Los textos y las fotos de esta primera entrega son de Manuel Blanco Chivite.
La Marabunta presentación

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‘Billy el Niño’ a un detenido en 1971: “Estas manos son armas y con ellas voy a destruirte”

CeAQUA 9 abril 2014

Víctimas de la dictadura y representantes de las madres de la Plaza de Mayo, de la cultura, del periodismo y de la Universidad celebran un juicio popular contra el policía de la Brigada Político y Social José Antonio González Pacheco, alias ‘Billy el Niño’.

Alejandro Torrús, Diario Público 10.04.2014

La Audiencia Nacional celebra este jueves la vista pública que debe decidir si el policía de la Brigada Político y Social Juan Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, es extraditado a Argentina o no por un delito de torturas, tal y como ha reclamado la Justicia de aquel país en virtud de la causa abierta contra la dictadura franquista por crímenes de lesa humanidad o genocidio. En esta vista tendrá voz el presunto torturador y el fiscal, también pudo tener voz Argentina aunque renegó de ella, pero las víctimas de los golpes, amenazas y torturas de la policía política de la España franquista seguirán sin ser escuchados. La Justicia española, pase lo que pase este jueves, seguirá estando ciega y sorda al clamor de las víctimas que casi 40 años después de la muerte del dictador continúan reclamando verdad, justicia y reparación.

La voz de estas víctimas, calificadas como “las voces del dolor y de la incomprensión”, son las que se pudieron escuchar este miércoles en el juicio popular que víctimas de la dictadura y representantes de las madres de Plaza de Mayo, de la cultura, del periodismo y de la Universidad celebraron en Madrid contra el subinspector de policía de la BPS Juan Antonio González Pacheco.

Los actores Alberto San Juan y Juan Diego Botto, la periodista Olga Rodríguez, la madre de la Plaza de Mayo Nora Cortiña y el profesor Jaime Pastor, entre otros, participaron en este acto que arrancó con un poema de Gabriel Celaya (La poesía es un arma cargada de futuro) y al grito de Cortiña: “Los detenidos desaparecidos presentes. Ahora y siempre”, que los asistentes corearon en memoria de todos aquellos luchadores que perdieron su vida en la lucha por la libertad. Pero el plato fuerte del acto no consistió en juzgar a nadie, ni en jugar a sustituir al sistema judicial. Se trataba de hablar, de compartir y de ser escuchado con el fin de mantener viva la memoria histórica. Se trataba de escuchar el testimonio de víctimas de torturas en cárceles franquistas. Y era necesario que lo hicieran porque, hasta el momento, ningún juzgado español lo ha hecho en una causa abierta contra los crímenes de la dictadura de Franco.

 El primero en intervenir fue José María ‘Chato’ Galante. Querellado en Argentina contra Billy el Niño, este hombre relató al público asistente las torturas que sufrió durante la segunda de sus cuatro detenciones como miembro de la lucha estudiantil contra el franquismo. Tenía entonces 22 años y corría el mes de febrero de 197. España estaba en estado de excepción. “Estaba en mi casa intentando hacerme la cena cuando llamaron a la puerta. Miré por la mirilla y era la vecina. Abrí un poco la puerta y alguien golpeó la puerta y yo caí aturdido. Cuando consigue ver qué pasaba era Billy el Niño con su pistola dándome golpes por todas partes”, comenzó el relato Galante.

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‘Billy el Niño’ niega las torturas, afirma que recibe amenazas y se opone a la extradición

La Fiscalía también se opone a la extradición del exinspector de la Brigada Político y Social Antonio González Pacheco alegando que los posibles delitos cometidos estarían “prescritos” e invita a Argentina a presentar una denuncia en España. La Sala ha retirado las medidas cautelares que pesaban sobre el acusado.

LA AUDIENCIA NACIONAL ACOGE HOY LA VISTA DE EXTRADICIÓN DE BILLY EL NIÑO

Alejandro Torrús, Diario Público, 10.04.2014

“No, en absoluto”. Así ha contestado el expolicía de la Brigada Político y Social Antonio González Pacheco, alias ‘Billy el Niño’, a la pregunta de si acepta su extradición a Argentina, cuya Justicia le ha reclamado por un presunto delito de torturas dentro de la causa abierta en Buenos Aires contra los crímenes del franquismo. Así, ‘Billy el Niño’ también se ha negado a que la prensa pudiera filmar su rostro durante la vista pública celebrada este jueves en la Audiencia Nacional para dirimir su extradición o no a Argentina por motivos de “seguridad” de su familia ya que, según ha señalado su abogado, está siendo objeto de “amenazas” y ha presentado un certificado de la Policía Científica.

Durante esta vista pública, Antonio González Pacheco también ha querido destacar que él “nunca” se puso “ese apodo” de ‘Billy el Niño’, que su nombre es “Antonio y no Juan o José Antonio” y ha afirmado que no recuerda “con certeza” haber estado condenado. “Hace muchos años… algo de malos tratos… Creo que no fuimos condenados”, ha afirmado el acusado tras ser interrogado por el fiscal si había sido procesado anteriormente. Así, lo que no ha querido recordar ‘Billy el Niño’ es que fue condenado por una falta de lesiones tras la denuncia de Enrique Aguilar, teniendo que pagar una multa.

Estas han sido las únicas declaraciones de Antonio González Pacheco durante la vista pública celebrada en la Audiencia Nacional cuyo único sobresalto ha estado protagonizado por una víctima de la dictadura que ha interrumpido a la defensa del acusado para señalar que él estuvo 62 días en la enfermería tras las torturas recibidas por el acusado.

Por lo demás, se ha seguido el guión esperado y prácticamente calcado al de la semana pasada, cuando se celebró la vista pública para dirimir la extradición de Jesús Muñecas: tanto la defensa como el Fiscal se han negado a la extradición alegando, entre otros motivos, la prescripción de los supuestos delitos.

La única novedad en este aspecto ha sido que la Sala ha decidido retirar las medidas cautelares que pesaban sobre ‘Billy el Niño’ (comparecencias semanales ante el Juzgado más cercano, retirada del pasaporte y prohibición de abandonar el país) tras solicitarlo su defensa y ser aceptado por el fiscal, ya que el objetivo de estas medidas, según ha señalado el fiscal, era “asegurar su presencia en la vista pública”.

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Las voces que no se escucharán en la vista de ‘Billy el Niño’: “Deseé morirme”

  • Chato, Felisa, Enrique y José Luis sufrieron las torturas del ex policía franquista Juan Antonio González Pacheco, cuya vista de extradición está convocada para este jueves en la Audiencia Nacional
  • En un acto celebrado en Madrid a modo de juicio popular, las víctimas han relatado el calvario de los interrogatorios: “Billy el Niño era un sádico”
  • Aunque han pedido personarse en las vistas, su testimonio sigue siendo mudo para la justicia española

Sofía Pérez Mendoza, eldiario.es, 9.04.2014

“Imaginar que en la sala de interrogatorios estaba sentada mi familia era la única forma de aguantar los golpes de ‘Billy el Niño’. Pero la imagen de los míos se difuminaba y perdía la conciencia del tiempo que llevaba allí. Fueron 14 días que a mí me parecieron 14 meses”. A Chato Galante, víctima de torturas durante el franquismo, le tiembla la voz cuando narra el infierno que vivió en su segunda detención, en pleno estado de excepción. Y se rompe cuando su memoria vuelve a aquel febrero de 1971. Sólo tenía 22 años.

Su testimonio, como el de otras muchas víctimas de la dictadura, no se ha escuchado nunca en ningún juzgado de España. Tampoco se oirá este jueves, en la vista de extradición de Juan Antonio González Pachecho, alias ‘Billy el Niño’, porque nadie los ha llamado a declarar. El fiscal, Pedro Martínez Torrijos, rechazó la solicitud de extradición del expolicía y su compañero de la Guardia Civil Jesús Muñecas Aguilar al considerar que los delitos de torturas de los que les acusa la causa abierta en Argentina no son más que delitos de lesiones sujetos al derecho común que ya habrían prescrito.

“De lo que se olvida la justicia española es del contexto en el que se produjeron estas palizas, un régimen que utilizaba la tortura como método habitual de proceder contra los que no compartían sus ideas y que eleva estos delitos a crímenes de lesa humanidad”, subraya Jaime Pastor, profesor de Ciencias Políticas en la UNED y encargado de leer el auto de Martínez Torrijos en el juicio popular celebrado este miércoles en la Escuela de Relaciones Laborales de la Universidad Complutense de Madrid.

La primera vista de Juan Antonio González Pacheco –reclamado por la jueza María Servini de Cubría por 13 delitos– y Jesús Muñecas en la Audiencia Nacional apenas se prolongó unos minutos. Fue ante el juez Pablo Ruz, que dictó para ellos libertad provisional con dos medidas cautelares: la comparecencia semanal en el juzgado más cercano a su domicilio y la retirada del pasaporte.

Después de poco más de un mes, se conoció la decisión del Ministerio Público de no enviar a ‘Billy el Niño’ ante la justicia argentina, entre otros motivos porque existe “preferencia de la jurisdicción del estado donde se cometieron los hechos para evitar duplicidad de procesos”. Es decir, España, donde no se van a juzgar al darse por prescritos unos delitos cuya misma naturaleza jurídica los hace impresciptibles bajo el paraguas de la jurisdicción universal.

España se retrata ante el mundo

Mientras el mundo pone los ojos en nuestro país, “España condecora y premia a los torturadores del franquismo”. La periodista Olga Rodríguez es la encargada de clausurar el acto con la lectura de un manifesto. “La justicia española escribirá otro capítulo en un historia de encubrimiento” en el que ni las víctimas ni sus testimonios estarán presentes, a pesar de que han pedido personarse en los procesos de extradición.

Felisa Echagoyen (izda), en pie mientras escucha el discurso de Isabel García Alegre. \ S.P.

Felisa Echagoyen (izda), en pie mientras escucha el discurso de Isabel García Alegre. \ S.P.

Son las voces del dolor, de la incomprensión, de la indefensión. La de Felisa Echagoyen se escucha firme, aunque su cuerpo no para de temblar cuando recuerda las palizas. “Deseé morirme con tanto empeño que me quedé rígida, sin apenas respiración. Tenía tanto pánico que ni siquiera sentía los pies en el suelo. Sólo me mantenían en pie los golpes que, a un lado y al otro, iban equilibrando las porras sobre mi cuerpo”. Tenía 26 años cuando la Policía Política llamó a su casa. Se escondió detrás de la nevera, pero no pudo evitar que la sacaran de los pelos, con un pañuelo en la boca que le impedía respirar.

El testimonio Enrique Benítez de Lugo, médico y profesor universitario, retrata la cara más sádica de ‘Billy el Niño’. “Se regocijaba en mi sufrimiento. Me golpeó cada minuto durante 13 horas que duró el interrogatorio”. Ni una tregua. “Terminaron arrancándome la piel a tiras, pero nadie quería hacerse cargo de mí”. Tampoco la doctora de la prisión de Carabanchel, que no le permitió sentarse en la silla de la consulta porque era un “terrorista”.

“Somos la prueba viva del delito”

“No os hagáis ilusiones, a nosotros no nos pasará nada. Seguiremos siendo la policía del futuro”. Estas palabras, pronunciadas por González Pacheco en uno de los interrogatorios, resuenan con fuerza en la memoria de Enrique.  “Conocemos el crimen y al criminal y somos la prueba viva del delito. No vamos a aceptar la mordaza y la venda que quieren imponernos”, expresa Isabel García Alegre, otra de las víctimas presentes en el acto.

Pero a veces eso no es suficiente. “España sigue siendo un cobijo de criminales que encubre delitos cometidos desde el poder que solo podrían juzgarse cuando ya no lo ostentan. ¿Acaso lo han perdido? Los cómplices que los defienden siguen estando en las más altas instancias del Estado”, denuncia la ecologista y antropóloga Yayo Herrero en una intervención contundente que cierra Olga Rodríguez: “Estamos mandando un mensaje muy peligroso, y es que los regímenes totalitarios pueden seguir campando a sus anchas”.

Lo imposible a veces tarda un poco más y, para sorpresa de muchos, llegó en Argentina. Porque, si hay una pelea incansable esa ha sido la de las Abuelas de la Plaza del Mayo, cuyo espíritu ha traído a Norita Cortiñas a Madrid. “La lucha nos une a todos los países desde el corazón. Lo vamos a lograr”. Y termina con su grito, el que tantas veces ha salido de una garganta que no se encoge: “Los detenidos y desaparecidos, ¡presentes!. Ahora y siempre. Y hasta la victoria”.

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Lo que no puede ser barrido bajo la alfombra

Juan Antonio González Pacheco

  • La cultura de la impunidad, nacida al calor del olvido de los crímenes del franquismo, es la misma que no se escandaliza si un manifestante pierde un testículo y otro la vista en un ojo
  • Este miércoles se celebra un acto en defensa de la extradición de Billy el Niño, acusado de torturas durante el franquismo, ante la imposibilidad de sus víctimas de declarar en un tribunal español

Olga Rodríguez, eldiario.es, 8.04.2014

Mientras buena parte de los medios de comunicación españoles, siguiendo la cultura de la impunidad, ignoran la querella argentina que investiga los crímenes del franquismo, de nuevo han tenido que ser medios extranjeros los que concedan a la misma la dimensión informativa que merece. Este lunes el diario estadounidense The New York Times publicaba en su portada, como una de sus noticias más destacadas en su edición en papel, una información dedicada a la querella argentina, a víctimas de la dictadura y a la impunidad del franquismo.

“Hoy en día, la política, los negocios y la ley en España están salpicados de personas con vínculos directos o indirectos con el régimen de Franco”, escribe el autor del reportaje en el diario estadounidense, que también informa de que “los tribunales españoles han rechazado oír estos casos [de las víctimas] durante cuarenta años”.

Además, incluye testimonios de víctimas, así como del portavoz de la Fundación Francisco Franco o del exministro y diputado Ramón Jaúregui, que considera que romper el pacto de amnistía para juzgar a responsables de crímenes del franquismo “no sería bueno para el país”.

Hablar de 1939, de 1950 o de 1976 no es hablar del pasado. Como dice José María Galante, víctima de las torturas de Billy el Niño durante el franquismo, abordar aquello es hablar también de 2014. La cultura de la impunidad en este país es tal que desconocemos nuestra propia historia. La impunidad del franquismo ha facilitado la consolidación de otras impunidades: si matar, encarcelar o torturar a alguien por sus ideas salió gratis, también puede pasar desapercibido robar, abusar, discriminar.

La cultura de la impunidad que defiende olvidar a los más de cien mil desaparecidos del franquismo aún enterrados en fosas comunes es la misma que ampara los desahucios de más de 500.000 familias mientras hay más de tres millones de casas vacías. Es la misma que ampara los 120.809 despidos en las empresas del Ibex 35 en el segundo semestre de 2013, mientras éstas aumentaron sus beneficios y ganaron 17.770 millones de euros.

Es la misma dispuesta a estigmatizar manifestaciones multitudinarias mientras defiende la violencia institucional. Es la que está dispuesta a decirnos que si nos pegan, es para protegernos. Que si recortan nuestros derechos y libertades, es por nuestro propio bien.

Es la que no se escandaliza si un manifestante pierde un testículo y otro la visión de un ojo. Es la que no pone límites a la infamia. La que da rienda suelta a la extrema derecha en algunos debates televisivos. La que aplaude que a alguien se le llame gordita, a falta de otros argumentos para arremeter contra quien defiende derechos fundamentales. La que ahora establece que la Reina y los Príncipes de Asturias sean aforados ante el Supremo.

Es la que protege a Billy el Niño, prohibiendo que se grabe su imagen durante la vista de su extradición este jueves, mientras permite que se publiquen fotografías de manifestantes a los que criminaliza. La que no se avergüenza cuando Naciones Unidas establece que España “se quedó atrás” para hacer frente a su pasado reciente. La que no mueve un dedo cuando la ONU recomienda retirar la ley de amnistía para que los juicios puedan celebrarse.

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Los medios no podrán grabar el rostro de ‘Billy el Niño’ en su comparecencia ante la Audiencia

"BILLY EL NIÑO"

La presidenta del tribunal encargado de la extradición del torturador a Argentina establece que las cámaras sólo podrán captarle de espaldas.

Diario Público, 8.04.2014

La presidenta de la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Concepción Espejel, ha dado instrucciones para la grabación de imágenes durante la vista de extradición del exinspector Antonio González Pacheco, alias ‘Billy el Niño’, por las que se establece que, durante su comparecencia ante el tribunal el próximo jueves, las cámaras sólo podrán captarle de espaldas, lo que impediría que se difunda su rostro, han informado a Europa Press fuentes jurídicas.

Espejel ha especificado, además, que, durante la vista, los reporteros gráficos encargados de la cobertura, sólo podrán acceder a la sala durante unos minutos para captar imágenes y no estarán facultados para grabar la comparecencia completa.

González Pacheco está reclamado por Argentina por haber torturado presuntamente a 13 personas. Fue imputado por la juez María Servini de Cubría, que dictó una orden de busca y captura el pasado 18 de septiembre, por el trato dispensado a personas que fueron detenidas entre 1971 y 1975 y trasladadas a cárceles madrileñas como las de Yeserías y Carabanchel o el Tribunal de Orden Público (TOP).

Los detenidos torturados fueron José María Galante Serrano, Miguel Ángel Gómez Álvarez, Andoni Arrizabalaga, Antonia Hernández, Francisca Villar del Sanz, Luis Suárez Carreño, Silvia Carretero, Acacio Puig, Alfredo Rodríguez, Antonio Chapera, Felisa Echegoyen, Francisco José Fernández y Jesús Rodríguez.

“Complicidad”

La Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (Ceaqua) ha denunciado las disposiciones de la presidenta del tribunal que ha calificado como “complicidad y protección” con aquellos que violaron los derechos humanos durante el régimen franquista. Ceaqua, que agrupa a asociaciones personadas en la querella argentina, ha pedido en una nota de prensa a la juez que rectifique “por calidad democrática”.

Las medidas ordenadas por la juez Espejel contrastan con las adoptadas la pasada semana durante la vista de extradición del segundo reclamado por Argentina, el excapitán de la Guardia Civil Jesús Muñecas. En esa ocasión el presidente del tribunal, Alfonso Guevara, rechazó la petición de la defensa del reclamado para que no se difundiera su imagen y recordó que la vista de extradición es pública.

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9 abril: acto de clausura de la concentración por la extradición de los torturadores

El 10 de abril tendrá lugar en la Audiencia Nacional la vistas pública sobre la extradición de Juan Antonio González Pacheco. El 3 de abril fue la de Jesús Muñecas Aguilar. Ambos torturadores deberían llevar juzgados decenas de años, pero la justicia española volverá a encubrirlos, negándonos a sus víctimas el derecho a la justicia frente a crímenes de lesa humanidad que ni prescriben ni pueden ser amnistiados.

Ni las víctimas de los torturadores están presentes, ni sus voces han podido oírse.

En defensa del principio de justicia universal, la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (CeAQUA), haremos un acto el día 9 de abril donde los testimonios y las palabras que faltan en esas vistas, verdaderas farsas para librar de toda culpa a los esbirros del franquismo, serán la voz de la verdad, la voz de las víctimas y represaliados.

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